Durante este curso he estado de excedencia para dedicarme a cuidar de mi bebita y de mí.
El puerperio me ha arrelado al presente, a la tierra que habito y a la naturaleza.
Me ha regalado tiempo para pasear, maravillarme, conectar, redefinir el rumbo y crear nuevos proyectos.
Me ha llenado de amor y de silencio, de cansancio y de nutrición, de entrega y de límites.
Durante los próximos años veréis los frutos de este puerperio hermoso, a veces duro, a veces gozoso, pero siempre intenso y transformador.